Estimados propietarios:
Con esta carta abrimos la habitual comunicación periódica, la primera de este otoño, sobre el estado real de nuestras urbanizaciones. Nace con una vocación que va más allá de La Moraleja: los asuntos que aquí se exponen afectan por igual a El Soto de La Moraleja, a El Encinar de los Reyes y al conjunto del Distrito Urbanizaciones, y solo pueden abordarse con eficacia desde una visión compartida. Nuestro propósito es informar con rigor, fijar prioridades y exigir a las administraciones la misma diligencia que cualquiera de nosotros exige en la gestión de su propio patrimonio.
Conviene partir de un hecho que no siempre se entiende bien en el Ayuntamiento: el Distrito Urbanizaciones realiza una contribución decisiva a las arcas municipales de Alcobendas. Esa aportación no justifica privilegio alguno, pero sí exige proporcionalidad entre lo que se aporta y lo que se recibe, y un trato a la altura de unos vecinos que son, al mismo tiempo, contribuyentes y votantes. Ninguna de las dos condiciones debería darse por descontada.
Además de dar cuenta de los problemas, esta carta presenta dos propuestas de primer orden, con las que la Asociación quiere pasar del diagnóstico a la solución: la declaración de La Moraleja como Colonia Histórica y la creación de un gran campus educativo en el sector Buenavista.
01 PROPUESTA: LA MORALEJA, MARCA RECONOCIDA INTERNACIONALMENTE: FUTURA COLONIA HISTÓRICA
Nuestras urbanizaciones conforman un ecosistema residencial y natural de cerca de 950 hectáreas sin equivalente en España: baja densidad, arbolado maduro, vivienda unifamiliar de calidad y un paisaje cuidado durante generaciones. No es solo un privilegio para quienes vivimos en él. Es un activo económico de primer nivel: atrae talento empresarial y directivo, arrastra sedes corporativas y decisiones de inversión, y determina en buena medida el futuro económico de Alcobendas y de la región.
Del mismo modo que el Gran Premio de Fórmula 1 proyecta en el mundo las extraordinarias capacidades de Madrid, La Moraleja es hoy una marca reconocida internacionalmente, cuyo prestigio trasciende la Comunidad de Madrid y España. Seduce a personas de gran capacidad que, por su propia dinámica, son grandes transformadores económicos y sociales. Por ello consideramos que La Moraleja es un factor decisivo y un impulso formidable no solo para la comunidad de sus propietarios, sino para el dinamismo económico de Alcobendas, de la Comunidad de Madrid y de España.
La Asociación de Propietarios propone formalmente la declaración de La Moraleja como Colonia Histórica. Con ochenta años de trayectoria desde que en 1946 se inició su transformación en ciudad jardín, reúne méritos sobrados. Madrid ya reconoce y protege como colonia histórica El Viso, de época comparable, pero de una dimensión, un valor ecológico y una entidad arquitectónica y paisajística sensiblemente inferiores. Esta protección preservaría un activo que es oportuno para el país y blindaría de forma definitiva nuestras urbanizaciones frente a la densificación e intereses marginales respecto a este interés de mayor alcance.
¿Qué es una Colonia Histórica?
La figura de Colonia Histórica es un instrumento legal y de protección urbanística otorgado por las Administraciones Públicas a conjuntos residenciales singulares que destacan por su valor arquitectónico, paisajístico e histórico. En el contexto de La Moraleja, esta catalogación trasciende el mero reconocimiento estético para constituir un mecanismo de blindaje normativo de primer orden. Su objetivo prioritario es blindar el modelo urbano de baja densidad, preservando intacto el trazado de sus parcelas, su volumen edificado y su emblemático entorno arbolado frente a presiones especulativas, procesos de densificación no deseados o alteraciones arquitectónicas discordantes.
¿Cuáles son sus principales beneficios?
Para una comunidad de alto perfil patrimonial, la obtención de este estatus se traduce en ventajas tangibles de alto impacto económico y de gestión:
- Revalorización y protección del activo inmobiliario: Otorga un sello inconfundible de exclusividad, escasez y distinción cultural. La garantía jurídica de que el entorno no perderá sus señas de identidad elimina riesgos urbanísticos y asegura un incremento sostenido del valor del metro cuadrado.
- Optimización fiscal y fondos preferentes: Abre la vía a sustanciales bonificaciones en impuestos municipales (como el IBI o el ICIO) y sitúa a la comunidad en una posición de prioridad absoluta para la captación de subvenciones públicas destinadas a la eficiencia energética, la sostenibilidad y la conservación del paisaje.
- Tutela institucional prioritaria: Obliga a la Administración Pública a aplicar los más altos estándares de calidad en el mantenimiento de infraestructuras, la protección de la masa arbolada, la seguridad y la pacificación del tráfico en todo el perímetro.
Valores
Adoptar la denominación de Colonia Histórica ratifica la adhesión de La Moraleja a principios fundamentales de excelencia urbanística y liderazgo social:
- Preservación del legado: Salvaguarda la visión pionera de un entorno residencial único, garantizando la transmisión de un patrimonio de incalculable valor a las futuras generaciones.
- Sostenibilidad y escala humana: Defiende la integración armónica entre alta arquitectura y naturaleza, protegiendo la biodiversidad, la vegetación autóctona y la privacidad que definen la calidad de vida de sus residentes.
- Excelencia en la gobernanza: Posiciona a la comunidad como referente en la gestión responsable y de visión a largo plazo, primando la seguridad jurídica, el rigor estético y la máxima distinción sobre cualquier tendencia inmobiliaria pasajera.
La declaración como Colonia Histórica no es solo una garantía jurídica: es la consagración definitiva de un valor que hasta ahora era intuido y que pasará a ser incuestionable. El efecto sobre el patrimonio inmobiliario de cada propietario será extraordinario, y su proyección, prácticamente ilimitada.
“La Moraleja no es una urbanización más: es una comunidad de personas singulares, cuya trayectoria y cuyo criterio han hecho de este lugar un referente. Si Madrid es hoy un polo de atracción global para el talento y la inversión, La Moraleja ocupa la cúspide de esa pirámide. Y toda cúspide necesita su faro: el que señala el camino, el que se reconoce desde la distancia. Ese es, precisamente, el papel que esta declaración vendría a confirmar.”
02 PROPUESTA: UN CAMPUS EDUCATIVO EN BUENAVISTA (S-6)
La concentración escolar ha alcanzado su límite: más de treinta colegios, la mayor cifra de España, sobre apenas cincuenta y cinco kilómetros de calles. Según nuestras estimaciones, entre 30.000 y 40.000 alumnos circulan a diario por viales que sostienen los propietarios, los desgastan y consumen recursos comunes, con una contribución que no guarda proporción con ese uso intensivo. Se llega incluso a modificar el sentido de circulación en beneficio de los centros y en contra del uso que los vecinos han hecho de esas calles durante más de sesenta años, cerrada al paso de los propietarios buena parte del día. Se está anteponiendo un tráfico escolar intenso y contaminante a los derechos históricos de los residentes y votantes.
Proponemos una solución estructural. Al este de La Moraleja, al norte del Pony Club y por encima de La Carrascosa, lindando con las radiales que la separan del aeropuerto, se encuentra el sector S-6 Buenavista: la antigua área A-2, sectorizada como suelo urbanizable tras la Modificación Puntual n.º 8 del Plan General de 2018. Son cerca de 69 hectáreas cuyo destino está aún por definir y cuyo planeamiento ya contempla un uso predominantemente dotacional. Es, a nuestro juicio, el emplazamiento natural para el gran campus educativo de La Moraleja.
Para hacerlo viable, el Ayuntamiento debería facilitar que los colegios que decidan trasladarse puedan recalificar sus parcelas actuales a uso residencial, con los parámetros de edificabilidad y densidad propios de las urbanizaciones. Ese retorno de capital financiaría su implantación en el nuevo campus, sin coste para las arcas públicas.
Todos ganan. Las familias de los escolares contarían con accesos directos desde las grandes vías, sin atravesar zonas residenciales. Los centros podrían ampliar sus instalaciones deportivas y académicas a otro nivel, en un campus de excelencia que conservaría el nombre de La Moraleja y reforzaría su prestigio y su capacidad de captación. Y nuestras calles y vecinos recuperarían la esencia por la que llegaron al Distrito Urbanizaciones: un sueño de paz, confort y armonía, el carácter residencial para el que fueron concebidas.
La ambición de este proyecto puede y debe trascender lo meramente funcional. Bien concebido, el campus de Buenavista tiene vocación de convertirse en un entorno dotacional sin precedentes en el panorama internacional: un modelo de referencia que instituciones educativas, urbanistas y comunidades de todo el mundo estudiarían como ejemplo de excelencia en gestión, planificación y visión de futuro. No hablamos de un simple traslado de centros escolares, sino de la creación, desde sus cimientos, de un proyecto educativo pensado para perdurar generaciones.
Y todo ello enmarcado en un enclave de una belleza excepcional, un verdadero santuario natural donde conviven la fauna autóctona, la arboleda centenaria del Encinar y el cauce del arroyo de las Zorreras, componiendo un paisaje de una riqueza ecológica y paisajística que ninguna otra iniciativa educativa de nuestro entorno podría igualar. Estudiar, formarse y crecer rodeado de semejante entorno no es un añadido accesorio: es, en sí mismo, parte esencial de una educación de excelencia, en sintonía con los grandes campus educativos internacionales que han sabido integrar naturaleza y conocimiento como un mismo valor.
No se trataría, por tanto, de resolver un problema de tráfico o de espacio, sino de erigir un legado: un lugar donde la excelencia académica, el rigor arquitectónico y la excelencia del entorno natural se funden en un único proyecto, digno del nombre y del prestigio que lo acoge, y llamado a convertirse en el referente educativo de Madrid, de España y, con el tiempo, de Europa.
03 TRÁFICO: LA SOLANA DE VALDEBEBAS
La Solana de Valdebebas, con cerca de 1.400 viviendas en construcción en el término municipal de Madrid, es a nuestro juicio la decisión con mayor impacto negativo que han conocido nuestras urbanizaciones desde su origen. El planteamiento aprobado canaliza su principal salida no hacia la red viaria de Madrid, sino a través de El Encinar de los Reyes y del conjunto de La Moraleja.
La respuesta prevista consiste en actuaciones sobre la plaza del Soto de La Moraleja, a unos cinco kilómetros del foco del problema. Un principio elemental de planificación establece que la movilidad se resuelve en su origen; intervenir a cinco kilómetros de distancia no corrige el problema, lo traslada. Tras más de diez años de horizonte para planificar este desarrollo, la alternativa escogida parece responder, ante todo, a la de menor coste para el promotor y para el Ayuntamiento de Madrid. Lamentamos que el Ayuntamiento de Alcobendas la haya aceptado sin una defensa firme de sus propios vecinos, primando la sintonía con una instancia política superior sobre el interés de quienes le han confiado su gobierno.
Somos conscientes de que parte de las decisiones son anteriores al actual equipo de gobierno. Pero ha dispuesto de tiempo y de margen para actuar. Por eso sorprende que la Alcaldía participara en el acto de inicio de las obras de La Solana, en suelo madrileño, y no haya dedicado un esfuerzo equivalente a explicar a los vecinos de El Encinar de los Reyes, los más expuestos, las consecuencias que esta decisión tendrá sobre su vida diaria.
04 SEGURIDAD: LA IMAGEN NO SUSTITUYE AL CONTROL
La percepción de seguridad se ha trabajado con esmero; la realidad es otra. Los propietarios nos trasladan un incremento de robos e intrusiones sin precedentes, muchos mediante el llamado «método de la siembra», dirigido especialmente contra los vecinos de mayor edad. Reconocemos la labor de la Policía Local y de la Policía Nacional, pero la presencia visible debe ser sostenida durante todo el año y no limitarse a los periodos vacacionales.
Las nuevas vallas y casetas de entrada mejoran la estética, pero carecen de visibilidad operativa y no ejercen un control efectivo. Se nos presenta el acceso como controlado; en la práctica accede cualquiera, y el volumen de tráfico ajeno a la urbanización crece cada día. Un control de accesos que no controla es un gasto, no una política de seguridad.
05 VIALES Y PRIORIDADES DE INVERSIÓN
Nuestra red viaria, de más de cincuenta kilómetros, presenta un deterioro impropio de la zona y un riesgo real para la seguridad vial. La inversión en asfaltado ha sido mínima en comparación con la realizada por San Sebastián de los Reyes en sus urbanizaciones, municipio gobernado por la misma formación política y con un programa similar. La diferencia, por tanto, no es de recursos ni de ideología: es de prioridades.
El ejemplo más reciente es elocuente: se ha asfaltado el aparcamiento en vía pública junto al Colegio Brewster, mientras otras zonas del Distrito permanecen en estado deplorable, y ello pese a la presión adicional sobre el tráfico que supone el nuevo centro. Cabe preguntarse con qué criterios decide la Concejalía de Urbanizaciones, que debe rendir cuentas ante el conjunto de los vecinos y no ante un círculo reducido de interlocutores que representa a una fracción mínima de ellos.
Siguen pendientes, además, el mantenimiento y la limpieza de las pantallas acústicas de la A-1, ya vandalizadas, y una solución para la torre de alta tensión junto a los Jardines de La Moraleja, en La Carrascosa, inadmisible junto a viviendas familiares.
06 SUELO PÚBLICO Y DENSIFICACIÓN
Especial atención merece la parcela municipal de Camino Sur. Ya se intentó una licitación cuyas condiciones, a nuestro juicio, restringían la concurrencia de forma injustificada, y que fue anulada tras la intervención de esta Asociación. Nos consta que distintos intereses siguen trabajando para destinar esa parcela a usos intensivos, como un nuevo centro educativo, y que se ha sondeado a propietarios de parcelas privadas sin calificación para uso escolar con ofertas de compra orientadas a ese fin; seguimos este asunto muy de cerca. La petición de los vecinos es clara e inequívoca: que la parcela de Camino Sur se destine a uso público para el disfrute de todos los vecinos de Alcobendas, y que en ningún caso sea objeto de urbanización. Es este el compromiso que el Consistorio debería asumir sin ambigüedad, no solo con las decenas de miles de votantes de las urbanizaciones, sino con el conjunto del municipio de Alcobendas, al que esta parcela pertenece por derecho.
Los votantes son decisivos. El verdadero compromiso del actual Consistorio debe estar con ellos, y no con intereses marginales y ajenos a la mayoría de la comunidad de nuestras urbanizaciones, con sus más de 20.000 votantes. Un activo cívico que ningún gobierno municipal debería considerar patrimonio propio ni apoyo político asegurado, sino una confianza que se gana y se renueva en cada decisión. Junto a ello, exigimos la restitución de los derechos de unos vecinos que llevan usando esa calle toda su vida, y cuya vida diaria se ve hoy condicionada por su cierre.
El precedente de El Soto de La Moraleja justifica nuestra cautela: lo que se presentó como una residencia de mayores en la parcela norte de la comunidad de las Esclavas ha terminado siendo un conjunto de cerca de ochenta apartamentos, con un daño profundo al carácter de la urbanización. Esta actuación fue defendida con denuedo por la Concejalía de Urbanizaciones, mientras las juntas de El Soto y de La Moraleja se ausentaron de la defensa de los vecinos. Es una actuación que merece revisión jurídica y, antes aún, una rendición de cuentas política.
Queremos ser inequívocos: cualquier licitación o recalificación que no respete el uso público y la baja densidad de estas parcelas encontrará la oposición de esta Asociación de Propietarios, cuya voz va más allá de sus más de 250 asociados, pues un número muy importante de vecinos nos traslada a diario sus quejas y temores. No duden de que ejerceremos todas las acciones legales a nuestro alcance, en todos los órdenes jurisdiccionales que procedan.
07 GOBERNANZA DE LAS ENTIDADES DE CONSERVACIÓN
Las Entidades Urbanísticas de Conservación existen para defender a los propietarios. Observamos con preocupación que, en El Soto de La Moraleja y en La Moraleja, no están actuando como contrapeso frente a la masificación. En El Soto está extendida la percepción de que su dirección responde antes a la disciplina política que al mandato de sus propietarios; en El Encinar de los Reyes la situación es, si cabe, más delicada.
Ha llegado el momento del relevo. La comunidad necesita rostros nuevos: vecinos honestos, de trayectoria intachable, cuyo único interés sea el bienestar colectivo y la defensa del carácter y el patrimonio que a todos nos pertenece. Personas que antepongan el compromiso genuino y desinteresado con su comunidad a cualquier otra lealtad, y que actúen con la transparencia y el rigor que los propietarios llevan tiempo reclamando.
En La Moraleja concurren circunstancias que cualquier propietario habituado a gobernar un patrimonio relevante identificaría de inmediato como conflicto de interés: miembros de sus órganos con actividad de promoción inmobiliaria en la propia urbanización y cuya residencia efectiva en ella no consta. Nos han llegado, además, indicios reiterados de que información sobre los propietarios habría llegado a operadores inmobiliarios. De confirmarse, constituiría una vulneración grave de la normativa de protección de datos, inaceptable en cualquier organización seria.
08 LO QUE SOLICITAMOS
- La apertura del procedimiento para la declaración de La Moraleja como Colonia Histórica, en colaboración con la Comunidad de Madrid.
- Que el sector S-6 Buenavista se destine a campus educativo, con un marco urbanístico que permita a los colegios que se trasladen recalificar sus parcelas actuales a uso residencial conforme a los estándares de las urbanizaciones.
- Garantías del Ayuntamiento de que el tráfico de La Solana no se canalizará por El Encinar, El Soto y La Moraleja, y un estudio de movilidad independiente y público que aborde el problema en su origen.
- Un plan de seguridad con control de accesos efectivo, presencia policial sostenida y publicación periódica de indicadores por urbanización.
- Un plan plurianual de asfaltado del Distrito, con calendario y criterios objetivos de priorización, homologable al de San Sebastián de los Reyes.
- El compromiso del Ayuntamiento de destinar la parcela municipal de Camino Sur a un uso público, al servicio de todos los vecinos de Alcobendas, y de garantizar que en ningún caso sea objeto de urbanización, con plena transparencia en cualquier procedimiento, restituyendo a los vecinos el uso de una vía que ha condicionado su vida diaria.
- En las Entidades de Conservación: El relevo en la gestión comunitaria, con la incorporación en los puestos de presidencia vecinos independientes, no adscritos a grupos politicos o con intereses inmobiliarios, de trayectoria intachable, cuyo único interés sea el bienestar colectivo y la defensa del carácter y el patrimonio que a todos nos pertenece.
El Distrito Urbanizaciones no pide privilegios, pide respeto a sus votantes y a sus ciudadanos, las dos cosas al tiempo. Ningún gobierno municipal debería considerar estas urbanizaciones un apoyo político asegurado ni una simple fuente de recaudación.
Les animamos a compartir esta carta con sus vecinos de La Moraleja, El Soto y El Encinar, y a sumarse a la Asociación. Cuanto mayor sea nuestra base, mayor será la eficacia con la que defenderemos, ante cualquier instancia, el patrimonio y la calidad de vida que todos compartimos.
Para más información y seguimiento de estas cuestiones, pueden visitar www.lamoraleja.top y seguirnos en nuestras redes sociales: X (@AsociacionLM) e Instagram (@lamoraleja_asociacion_vecinos).
Reciban un cordial saludo,
Asociación de Propietarios de La Moraleja

