Desde la Asociación de Propietarios de La Moraleja informamos a todos los vecinos de que el Juzgado ha declarado nulo el despido de D. José Antonio Rodríguez Fontal, quien durante más de 25 años desempeñó el cargo de jefe de Seguridad de la urbanización. Tal y como veníamos denunciando desde el inicio, la sentencia confirma que su cese fue injusto y contrario a Derecho, y supone una desautorización clara y contundente de la actuación de la Entidad de Conservación.
La resolución judicial restituye plenamente la dignidad profesional y personal del Sr. Rodríguez Fontal, a quien esta Asociación reitera su apoyo total y sin fisuras, y deja en evidencia que las consecuencias económicas y reputacionales derivadas de esta actuación no pueden ni deben recaer sobre los vecinos.
El impacto económico de esta decisión irresponsable es ya muy elevado. El coste literal de esta actuación asciende a 112.517 euros, correspondientes a salarios de tramitación, cotizaciones a la Seguridad Social y gastos del servicio jurídico. A esta cifra se suma la obligación de reintegrar los 10.000 euros abonados por una auditoría falsa, encargada como excusa para tratar de justificar el despido. En total, más de 122.000 euros que exigimos sean asumidos exclusivamente por quienes tomaron esta decisión, cuyo único objetivo fue apartar a una persona honesta e independiente para no contar con testigos incómodos de sus actuaciones.
Esta sentencia no solo confirma lo que hemos venido denunciando, sino que también refuerza nuestra preocupación: lo que hoy conocemos probablemente no es todo. Existen, con toda probabilidad, otras actuaciones irregulares que no vemos o de las que ni siquiera tenemos conocimiento, y que deberán ser esclarecidas.
Desde esta Asociación reiteramos que no vamos a permitir que una gestión opaca, negligente y abusiva sea pagada por los propietarios. Seguiremos defendiendo el interés general de los vecinos, exigiendo responsabilidades y trabajando para que La Moraleja vuelva a regirse por los principios de legalidad, transparencia y respeto a las personas que nunca debieron abandonarse.
Aquí les adjuntamos la sentencia judicial.

